El Fauno
Desde lo alto de la clave de bóveda de esta sala, un rostro humano barbudo nos observa. Sus largas orejas puntiagudas, junto con la corona de hojas de vid y racimos de uvas, nos permiten identificarlo como un fauno, una antigua deidad itálica protectora de los bosques y los rebaños, capaz de provocar visiones durante el sueño para revelar el futuro. Su apariencia era la de un hombre salvaje, con una corona de hojas de vid en la cabeza, una piel de cabra en las caderas, una clava o una cornucopia en la mano izquierda y un cuerno para beber en la derecha. Este rostro enigmático revela similitudes con otras esculturas conservadas en Castel del Monte: con el fauno que sostiene la repisa de la tercera torre octogonal, caracterizado por un intenso naturalismo expresivo, y con el rostro similar de la clave de bóveda de la llamada "sala del trono" en el piso superior.
La sala, al carecer de accesos a las torres, servía como un espacio de paso y se comunica con el patio a través de un portal, sencillo en la fachada interna y mucho más complejo en el exterior.