Agua y fuego en Castel del Monte: elementos necesarios para la vida cotidiana
Castel del Monte estaba equipado con comodidades para hacer la estancia confortable: conductos de agua, baños con lavabo y retrete, sistemas de ventilación y chimeneas. Estas comodidades atestiguaban la naturaleza, al menos en parte, residencial del castillo. Para el emperador Federico II de Suabia, de hecho, los castillos no eran solo fortificaciones necesarias para controlar y defender estratégicamente el territorio, sino también "insignias de poder" y lugares de residencia.
Chimeneas monumentales, flanqueadas por nichos de piedra de coral, garantizaban la calefacción en cinco salas, dos en la planta baja y tres en el piso superior. Las chimeneas, antes de ser despojadas, tenían una campana cónica y destacaban por su elegancia. A sus lados, dos ventanas aseguraban la ventilación adecuada y contribuían a la iluminación interna.
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