Federico II: la vida en la historia
Federico nace en Jesi, en la Marca Anconetana, el 26 de diciembre de 1194, un día después de la coronación de su padre, Enrique VI de Hohenstaufen, como rey de Sicilia. La madre, Constanza, que entonces tenía cuarenta años, viniendo de Alemania junto con su esposo, pero siguiendo la ruta más segura del Adriático, decide detenerse allí para dar a luz. En la persona del joven Federico convergen la dinastía suaba y la normanda de los Altavilla. Sus abuelos paternos eran el emperador Federico I Barbarroja y, por parte materna, el primer rey de Sicilia, Roger II.
Quedando huérfano de padres, a la edad de cuatro años Federico es puesto -por petición de su madre- bajo la tutela del papa Inocencio III, quien asume la regencia del reino. El niño recibe en el ambiente cosmopolita de Palermo una educación rica en estímulos e intereses culturales que caracterizarán los ambientes asociados con la corte.
En 1208, al alcanzar la mayoría de edad, Federico se convierte en rey de Sicilia y se casa con Constanza de Aragón, quien murió en 1222. De su unión nace Enrique, futuro rey de los Romanos. El 22 de noviembre de 1220, el papa Honorio III unge a Federico como emperador, quien ya en 1215, en Aquisgrán, con motivo de su coronación como rey de los Romanos (es decir, de Alemania), había prometido emprender una cruzada. En 1225, Federico se casa en Brindisi con Isabel (o Yolanda) de Brienne, reina de Jerusalén, quien muere en el parto tres años después. De su unión nace Conrado, futuro rey de los Romanos, de Sicilia y de Jerusalén.
Los retrasos en la partida para la cruzada llevan, en 1227, a la excomunión de Federico II por parte del papa Gregorio IX.
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